Dionisio Rodríguez

El legado

Santo Domingo #13

Cercano a los años de 1860, la imprenta de Dionisio Rodríguez se ubicó en la 2ª. Calle de Catedral No. 10. Unos años después, los pies de imprenta señalaban que el taller se localizaba en Santo Domingo # 13, hoy conocida con el nombre de Avenida Alcalde. Actualmente, la mencionada finca corresponde a la localizada en la esquina nororiente de Av. Alcalde y la calle Juan Manuel.

Aún después, cuando la imprenta fue atendida por los Hermanos Modesto y Gonzalo Ancira y por el Sr. Teófilo Ancira, y se llamaba “Litografía de Loreto, Ancira y Hermano”, o “Ancira y Hermano”, en diversos periódicos y revistas de la localidad anunciaba que se localizaban en “Santo Domingo # 13, Antigua Casa de Dionisio Rodríguez”.

“En una gran finca ubicada en la esquina de la calle de don Juan Manuel y Santo Domingo, con el número 13, montó don Mariano Rodríguez en 1820 una litografía y taller de imprenta. Al morir la heredó a su hijo el licenciado don Dionisio, pasando posteriormente a los señores don Modesto y don Gonzalo Ancira. Ese negocio introdujo en Guadalajara el arte litográfico, produciendo buenos trabajos que fueron premiados en exposiciones nacionales y extranjeras”. (“Cosas de viejos papeles”. Orendáin, Leopoldo I. Librería Font S.A. Guadalajara, 1970. Segunda edición. Página 154.)

La Imprenta De Rodríguez

Desde el año de 1793, fecha en que Don Mariano Valdés Téllez Girón fuera el primer impresor en establecerse en Guadalajara, hasta la proliferación de un gran número de periódicos durante el siglo XIX, un texto extraído del libro “200 años de la Imprenta en Guadalajara”, editado en 1994 por la Cámara Nacional de Artes Gráficas, delegación Jalisco, menciona la importancia que tomó durante el siglo XIX, la Imprenta de Rodríguez.

En el año de 1820, Don Mariano Rodríguez, padre de Dionisio, se estableció como propietario de la imprenta de Doña Petra Manjarrés. La imprenta trabajó a vapor durante muchos años.

Don Mariano murió en 1845, sin embargo, se señala que desde 1831, pasó la imprenta a su hijo Dionisio. La producción en la imprenta de Dionisio Rodríguez incluyó una rica colección de libros, novenas, folletos, coronas fúnebres, calendarios y publicaciones periódicas, realizadas entre los años de 1831 a 1876, y después de su muerte en 1877, hasta 1883.

A la muerte de Don Dionisio Rodríguez, la imprenta pasó a ser propiedad de los hermanos Gonzalo y Modesto Ancira, quienes eran sus colaboradores. Al tiempo, el Sr. Téofilo Loreto se unió a ellos, tomando así la imprenta el nombre de “Loreto y Ancira”, dedicándose principalmente a trabajos de litografía y cromolitografía. En 1919, a raíz de la muerte del Sr. Loreto, su hijo Francisco disolvió la sociedad. La imprenta siguió funcionando hasta 1936.

Imprenta

Portadas e Impresos

La mayor parte de estos impresos se refieren a sermones católicos, doctrinas, apuntes biográficos, cartas pastorales y libros. Con la diversidad y cantidad de materiales impresos, es fácil deducir que su imprenta fue sin duda, la más importante de Guadalajara en el siglo XIX.

Cabe hacer mención, que mucho de este material se encuentra disponible en la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco.

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Primer calendario

Calendario De Rodríguez

Uno de los legados impresos de Don Dionisio Rodríguez, el cual se sigue imprimiendo hasta nuestros días.

De la imprenta del ilustre impresor del siglo XIX, Don Dionisio Rodríguez, nació uno de los impresos más tradicionales en la industria gráfica de Guadalajara: El Calendario de Rodríguez.

En el año de 1868, un pequeño libro de portada naranja, anunciaba el “Primer Calendario de Rodríguez”. Hace exactamente 142 años, este diminuto ejemplar era producido en la Imprenta de Rodríguez, ubicada en la calle de Santo Domingo número 13 (hoy Av. Alcalde). El ejemplar contiene información relevante sobre el santoral, las principales fiestas católicas y datos astronómicos.

La gente del campo, era ferviente lectora de este calendario, pues en él se daban a conocer detalles del temporal de lluvias, sequías, entre otros datos relevantes para prever situaciones importantes durante la siembre y cosecha.

Por ser impresa en el taller de Don Dionisio Rodríguez, uno de los hombres más respetados entre sus contemporáneos, el Calendario resultaba una publicación interesante, útil y merecedora de confianza.